La fotografía y la muerte. Parte I. Acuerdaté de lo que fuí ahora que ya no soy

Posted by R. Sarga On 14 de abril de 2010 1 comentarios
Parte I. Acuerdaté de lo que fuí ahora que ya no soy



La fotográfía post-mortem fue una práctica muy extendida en el siglo XIX sobre todo en América, pero también en nuestro país hay fotografías mortuarias. La fotografía en esta época crea una fascinación en la población por su realismo que a su vez se mezcla en la época romántica con la sensibilidad y atracción por la muerte que no era vista de forma negativa, sino como un paso más en la vida, e incluso en familias muy númerosas y con pocas posibilidades como una bendicción.

La toma de fotografías a los muertos tiene antecedentes pre-fotográficos en el Renacimiento, donde la técnica era el retrato por medio de la pintura en el llamado memento mori,que signífica atrapar el recuerdo de la muerte. En otras culturas se hacían con máscaras, y otros elementos aunque mucho menos impactantes que estas fotografías donde los muertos, por el largo tiempo de exposición que necesitaban los primeros daguerrotipos, eran los mejores modelos.

La fotografía de muertos era un oficio más, se colgaban anuncios dónde se ofrecían estos servicios que eran los trabajos fotográficos para particulares más pedidos porque la fotografía no era barata y la necesidad de inmortalizar ese memento mori para recordar la muerte, se convertía también en el recuerdo del paso por la vida de esa persona, que en muchas ocasiones era la única fotografía con la que contarían sus seres queridos para recordarla. Podían ser retratos o fotos familiares, muchas veces se sentaban, a la hora de tomar la fotografía, en la mesa con sus familiares o se sentaban con ellos en en el salón, los niños en ocasiones se retrataban con los ojos abiertos con un fondo de flores, o con los ojos cerrados en un sueño eterno. Técnicamente se buscaba una fotografía sencilla sin muchas luces, ni contrastes. A veces, agregaban adornos a los difuntos como por ejemplo una rosa con el tallo corto dada vuelta hacia abajo, para señalar la muerte de una persona joven, relojes de mano que mostraban la hora de la muerte, etc.

Las muertes de los niños eran muy habituales por la elevada mortalidad infantil,  en la cultura religiosa católica de américa los niños que morían sin pecado original por haber sido bautizados y sin ningún otro pecado en vida, iban directamente al cielo para convertirse en Angelitos, en cambio, los que no habían sido bautizados eran enterrados con los ojos abiertos para que pudiesen ver la gloria del señor, el fotógrafo mexicano más famoso en este tipo de fotografía es Juan de Dios Machain de Guadalajara. Las fotografías de angelitos eran todo un ritual de adornos, sobretodo florales.

Actualmente esta práctica ha desaparecido, aunque en ciertas regiones se suele fotografiar a los niños recién nacidos fallecidos. Además con la aparición de las cámaras de fotoaficionado en todo caso pasó a ser un tipo de fotografía privada. La sensibilidad del siglo XX y XXI hacen que  este tipo de fotografías sean impensables. Esto también se debe a que en el siglo XIX el acceso a la fotografía era muy limitado y en muchas ocasiones era el único recuerdo de las personas queridas, cosa que ahora no ocurre.

1 comentarios to La fotografía y la muerte. Parte I. Acuerdaté de lo que fuí ahora que ya no soy

  1. says:

    CATY Te felicito.

    Muy interesante tu artículo.

    Gracias.

    Catalina Arambula.

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